El sector energético es eje del crecimiento económico

Escrito por EditorSINPRO
Categoría: Noticias
Creado: Viernes, 10, Abril 2026 21:01
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Abril de 2026

Retos para el próximo gobierno 15

El próximo presidente de la República enfrentará un reto crucial: evitar que Colombia se apague. Garantizar el suministro de gas natural, reactivar la exploración y explotación de petróleo y minerales estratégicos deben convertirse en prioridades inmediatas.

El país ya cuenta con un diagnóstico claro de las problemáticas del sector minero-energético; por ello, el momento exige pasar de la discusión a la acción. La ruta debe enfocarse en soluciones concretas que devuelvan el dinamismo a un sector fundamental para impulsar el crecimiento económico desde las regiones y fortalecer las finanzas públicas.

Con políticas públicas adecuadas, reglas claras y seguridad jurídica, este sector puede aportar más del 50 % de las exportaciones totales, cerca del 30 % de la inversión extranjera directa y alrededor del 20 % de los ingresos corrientes de la Nación. A esto se suman las regalías, que representan cerca de un tercio de los presupuestos de inversión de alcaldías y gobernaciones, así como aproximadamente el 7 % del PIB.

Para recuperar y fortalecer el sector energético, el nuevo gobierno deberá implementar un paquete de medidas extraordinarias que permita expandir, modernizar y sanear el sistema energético nacional. Esto implica reactivar el sector petrolero y recuperar el protagonismo de Ecopetrol, incrementando de manera acelerada la exploración y producción de crudo y gas natural. Es evidente que esta es una de las principales rutas para reactivar la economía del país, que podría enfrentar una crisis profunda.

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Colombia enfrenta hoy el mayor riesgo de desabastecimiento eléctrico desde el apagón de 1992. La demanda de energía crece a una tasa cercana al 4 % anual, mientras que los nuevos proyectos presentan retrasos significativos en licenciamiento ambiental, consultas previas y conexión al Sistema de Transmisión Nacional.

De acuerdo con estimaciones de XM y de los gremios del sector, las inversiones necesarias para evitar un colapso del sistema superan los $40 billones en la próxima década: aproximadamente $18 billones en generación, $12 billones en transmisión y $10 billones en distribución.

La prioridad debe centrarse en recuperar la confiabilidad del sistema eléctrico. Según proyecciones de XM, la energía firme entrará en déficit a partir de este año, con un deterioro más profundo entre 2027 y 2028, alcanzando brechas superiores a 60 GWh/día hacia mediados de la próxima década.

La subasta del Cargo por Confiabilidad de 2024 evidenció la magnitud del problema: solo se asignaron 11 GWh/día nuevos, menos del 40 % de lo requerido para cubrir el periodo 2027–2028 y apenas el 15 % de lo necesario para recuperar una holgura operativa adecuada.

La falta de señales claras de precios, la volatilidad regulatoria y el riesgo político han reducido significativamente el interés de inversionistas nacionales y extranjeros. A esto se suman los retrasos en transmisión, que oscilan entre 2,7 y 6,4 años, afectando la entrada de proyectos de energías renovables en La Guajira, las expansiones en el Valle del Cauca y la Costa Caribe, así como obras críticas en el centro del país.

Sin un fortalecimiento de la infraestructura y sin recuperar la capacidad firme, la transición energética no solo resulta inviable, sino que pone en riesgo la seguridad energética nacional, incrementa las tarifas y debilita la estabilidad macroeconómica.

Frente a este panorama, se requiere una agenda de reformas con decisión política y capacidad técnica para su ejecución:1- Reforma integral del Cargo por Confiabilidad, que actualice su diseño para remunerar adecuadamente el respaldo térmico y el almacenamiento, e incluya un mecanismo “CxC Exprés” que permita la entrada acelerada de proyectos entre 2027 y 2029; 2- Implementación del Plan Térmico 2030, enfocado en la repotenciación de plantas existentes, la conversión a combustibles duales y la expansión mediante tecnologías probadas de rápida entrada en operación; 3- Destrabar la entrada de proyectos renovables en La Guajira mediante un Acuerdo Nacional que garantice su puesta en operación; 4- Actualizar la planeación energética de la UPME, incorporando almacenamiento, demanda flexible y mayor integración de energías renovables; 5- Convertir la gestión de la demanda en un pilar de la confiabilidad del sistema; 6- Reforzar la gobernanza del sector y blindar las instituciones técnicas frente a interferencias políticas.

Sin duda, una apuesta decidida por el equilibrio entre seguridad energética, inversión y crecimiento permitirá fortalecer la economía del país. Colombia necesita un sector energético sólido, confiable y competitivo: sin energía, no hay desarrollo; sin reglas claras, no hay inversión; y sin inversión, no hay futuro.

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