Lo que pasa allá afecta acá. La situación de Afinia, además de poner en riesgo su viabilidad, la sostenibilidad de EPM y, eventualmente, hasta las transferencias a Medellín, podría generar racionamiento de energía para 1,8 millones de usuarios en la costa Atlántica. Desde EPM se planten alternativas para revertir la situación.
El pasado 17 de febrero, el economista Ricardo José Arango Restrepo asumió funciones como nuevo gerente general de Afinia, en reemplazo de Jhon Jairo Granada, quien desempeñaba el cargo desde marzo de 2024. Al nuevo gerente, con amplia experiencia en el Grupo EPM, le corresponde liderar grandes retos, entre ellos sumar la voluntad del Gobierno Nacional y otros actores clave, para encontrar reales soluciones y compromisos para la sostenibilidad de esa filial de EPM, y en beneficio de los usuarios en esa región del país.
A la actual administración de EPM, superadas las dificultades del proyecto Hidroituango originadas con la contingencia de 2018 y los riesgos a los que lo han sometido varios detractores, le toca ahora enfrentar, a la par, la compleja situación financiera, administrativa y contractual de Afinia que, para entenderla, es necesario hacer un poco de memoria.
Para empezar, ha buscado recomponer un camino que no inició de la mejor manera, cuando en 2020 la anterior administración de Medellín promovió esta aventura, en una operación que, se ha dicho, se hizo a cambio de que el gobierno girara recursos para el Metro de la 80. Por tanto, correspondió ahora, como se dice coloquialmente, “coger el toro por los cachos” de esta filial que opera el servicio de energía que antes efectuaba Electricaribe en Bolívar, Córdoba, Sucre, 11 municipios de Magdalena y en Cesar.
Aunque EPM ha mostrado su firme intención de honrar su promesa de prestar el servicio a esos usuarios, ha enfrentado situaciones adversas que han complicado ese objetivo, a pesar de haber invertido, entre enero de 2021 y finales de 2024, cerca de $3 billones de los $5 billones del compromiso a cuatro años en infraestructura, dada la obsolescencia encontrada, logrando eficiencias y la disminución de interrupciones del servicio.
Ni los usuarios ni el gobierno pagan
Un primer reto, advertido por SINPRO, era contrarrestar la falta de cultura de pago. Aunque los costos de la tarifa, influenciados entre otros por factores climáticos, afectan el pago puntual, también hay una práctica arraigada en la región de no pagar la factura a tiempo. El que el 48% de los usuarios no lo hagan se ha traducido en que Afinia haya dejado de recaudar unos $938.000 millones. Un ejemplo para ilustrar: de 76.000 clientes en estratos 4, 5 y 6, 9.000 se encuentran en mora recurrente, y el 30% con tres y cuatro facturas vencidas.
Otro obstáculo ha sido la falta de desembolsos del gobierno nacional, que se comprometió a cubrir la llamada opción tarifaria para Afinia. Hasta ahora no se han recibido esos recursos, complicando la operación. La opción tarifaria se dio en la pandemia y buscaba reducir el impacto para los usuarios con la congelación de las tarifas. La deuda acumulada entre subsidios a los estratos 1, 2 y 3 (que representan la mayoría de los clientes), la opción tarifaria y las cuentas por cobrar a entidades estatales regionales suman $2,4 billones. Hace un par de semanas el Ministerio de Hacienda hizo un primer abono, por $68.000 millones, que representa apenas el 3% de la deuda.
Para Afinia, el pago de la opción tarifaria es crucial, ya que esos recursos, $700.000 millones, proporcionarían liquidez para seguir invirtiendo en infraestructura que permite mejorar la calidad del servicio. “Si el gobierno nacional no salda la deuda pendiente con Afinia, la empresa podría verse obligada a tomar medidas drásticas, como un posible racionamiento”, advirtió públicamente el gerente general de EPM, John Alberto Maya Salazar. Aunque se han realizado abonos, éstos no son suficientes para garantizar la estabilidad financiera de la compañía ni para impulsar su operación.
Propuestas y acciones de EPM
Maya dijo recientemente que EPM propuso al Gobierno hacer un trueque entre esa deuda y los impuestos que paga EPM, que después de Ecopetrol es la empresa que más tributa a la Nación. Ese trueque permitiría tener caja, porque la misma empresa daría los recursos.
Desde 2024 también se le planteó al gobierno una manera de igualar las tarifas de la costa con las de Antioquia, mediante contratos a largo plazo, específicamente con Afinia y Air-e, así como la socialización, por un tiempo determinado, de las pérdidas a través de todo Colombia y así poder rebajar la tarifa en esa región. Son propuestas que se han hecho, sin embargo, todavía no se decide y la situación sigue compleja.
Otro salvavidas
En esa suma de alternativas, en agosto pasado, la junta directiva de EPM aprobó la compra de activos de Afinia con un límite de $755.000 millones, de los cuales, hasta ahora, se han desembolsado $544.492 millones. “Esta compra de activos se da por la necesidad de financiación de Afinia para ejecutar el plan de inversiones que requiere para la adecuada prestación del servicio de energía, además de cumplir con los compromisos financieros que tiene en el corto plazo”, explicó a SINPRO el ingeniero John Jairo Celis, desde la Vicepresidencia Transmisión y Distribución de Energía, y agregó que lo más importante para la empresa es mejorar la calidad y la continuidad del servicio.
Este acuerdo implica que Afinia pagará una renta por usar la infraestructura que pertenece a EPM. Si en el futuro la matriz decide vender Afinia, el nuevo operador deberá continuar pagando el usufructo por el uso de estos activos eléctricos.
Energía prepagada
Otro factor de estrés para Afinia son los fraudes de energía. Algunos usuarios no solamente se conectan de manera fraudulenta, sino que instalan transformadores sin el permiso de la empresa y sin cumplir con los procedimientos legales. “Esto significa que se pierde energía por lo que hay que salir a comprar más y con los precios en bolsa, sale más costosa”, nos dijo Celis.
EPM trató de implementar un servicio que para miles de familias en Antioquia ha sido un alivio, energía prepago, para generar hábitos de consumo e incentivar la cultura de pago en la costa. Sin embargo, al principio se dificultó el ingreso a algunos sectores para instalar los medidores, y en los sitios donde se hizo, los quitaron y los tiraron al frente del edificio de Afinia. También se puso al servicio el plan Pago Fácil Cero Intereses al que pueden acceder todos sus usuarios. Habrá que ver sus resultados.
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