La importancia de EPM 100% pública

Entre transferencias, regalías e impuestos, EPM ha aportado a Medellín, Antioquia y Colombia más de 16 billones de pesos en la última década.

 

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Existe la idea de que las entidades de carácter público son menos eficientes y más lentas en su actuar que las privadas y es probable que esa percepción de los colombianos no sea del todo equivocada. Por fortuna para Medellín y para Antioquia, con el ejemplo de EPM, hasta ahora se ha demostrado todo lo contrario, desde cuando en 1955 el entonces Alcalde de Medellín, Darío Londoño Villa, tomó una de las decisiones más importantes y trascendentales de la historia de la ciudad, crear las Empresas Públicas de Medellín, como ente autónomo, albergando a los mejores ingenieros de esa época y sobre la base de tres pilares fundamentales: rigor técnico, rigor jurídico y rigor financiero.

Desde ese mismo momento, pero especialmente en las últimas tres décadas, gran parte del progreso de Medellín ha estado ligado a la eficiencia, a la creatividad, a la cobertura, al sentido social y, en resumen, al buen trabajo desarrollado por su empresa insignia: EPM.

Ha sido una característica de la Empresa, la capacidad técnica en todos sus niveles, que ha derivado en la planificación y puesta en marcha de cada vez más y mejores servicios en energía, acueducto, alcantarillado, telecomunicaciones y gas; y más allá de su objeto social, aportando al desarrollo y a la inversión social en la ciudad, a través de las transferencias que le hace cada año al Municipio de Medellín; a los municipios ubicados en zonas de influencia de sus diferentes proyectos, a través del pago de regalías; y a la Nación, vía impuestos.

Entre transferencias, regalías e impuestos, EPM ha aportado a Medellín, Antioquia y Colombia más de 16 billones de pesos en la última década, lo que deja en claro que EPM es motor de desarrollo local, regional y nacional.

EPM es patrimonio 100 por ciento público, genera recursos y utilidades para beneficio de todos, pues se hace inversión social traducida en infraestructura, obras y programas sociales en educación, salud, vivienda, seguridad, movilidad y espacios recreativos, entre otros; lo que se traduce en calidad de vida para los habitantes de Medellín, una ciudad muy desigual, que tiene a más de 500 mil habitantes por debajo de la línea de pobreza.

A los alcaldes de Medellín les ha quedado más fácil administrar la ciudad con los recursos que le transfiere EPM al Municipio, puesto que en algunos casos estos recursos constituyen entre el 20 y el 25 por ciento del presupuesto total de la administración municipal. Por eso se hace necesario que los planes de desarrollo de la ciudad deban estar ajustados a la realidad financiera tanto del Municipio como de EPM, que también necesita los recursos suficientes para ampliar la cobertura de sus servicios y abrirse a nuevos mercados. Desde el año 2007 se volvió costumbre de los alcaldes solicitar transferencias adicionales de EPM para cubrir las urgencias de sus planes de desarrollo, sin pensar en lo perjudicial que puede resultar para la propia sostenibilidad de la Empresa.

Resulta entonces fundamental, unirnos todos los ciudadanos para defender y fortalecer a EPM, como una entidad 100 por ciento pública, que siga perteneciendo en su totalidad a los medellinenses, pero que le siga generando bienestar y progreso a millones de familias en la ciudad, en Antioquia y en todo el país. La prioridad colectiva debe ser legitimar lo público y por esa vía buscar una ciudad más equitativa, cooperativa, solidaria y con sentido de pertenencia.

El hombre, por naturaleza, es un ser político, entendido no como perteneciente a un partido sino como parte de la sociedad y preocupado por ella. Por eso la participación en democracia debe ser entendida como un derecho y como un deber. Preocuparse y defender lo público también debe verse de la misma forma: es un derecho disfrutar de lo público, pero también es un deber defenderlo cuando hayan amenazas sobre él.

Nuestro propósito como organización sindical responsable es, entre otros, el de defender el patrimonio público representado en EPM y en las empresas del Grupo EPM. Ya sufrimos la desazón de ver como se entregó una parte de la propiedad de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. Eso, de ninguna manera podemos permitir que pase con EPM.