Fusión UNE – Millicon: ¿Y el Código de Ética?

Aún fresca la decisión y expectantes, pero no de brazos cruzados, recibimos cada vez más señales y cientos de mensajes que ponen de manifiesto la incoherencia administrativa frente al proceso de aprobación en el Concejo de Medellín de la fusión, porque así debe llamarse, a pesar de los eufemismos, entre UNE y la sueca Millicom.

Se escuchan y se seguirán escuchando voces que con cifras y estudios en mano ponen de manifiesto la ceguera personal, trasladada a lo institucional (Alcalde, algunos Concejales, Gerente de EPM, Presidente de UNE), al tomar decisiones contrarias a los análisis técnicos, económicos y sociales, y al sentir de la comunidad (basta ver las redes sociales), que se suman a otras decisiones que por su incoherencia parecen ir en contravía de la tradición, la historia y lo que es aún más grave, de los propios valores institucionales del Grupo EPM, promovidos por la actual administración como Código de Ética.

No pretendemos ni dar una lección de ética ni discutir sobre la integridad de quienes toman las decisiones del Grupo EPM. Pero sí resulta inquietante que algunas de esas decisiones parecen tener motivaciones diferentes a las señaladas. No pueden olvidar esas instancias decisorias que están administrando patrimonio público. “¿Qué importa saber lo qué es una recta si no se sabe lo que es la rectitud?”, decía Séneca hace más de 2.000 años. ¿Qué diría hoy Savater?

Frente a la fusión, además de lo ya manifestado en otros comunicados, durante el debate se puso sobre la mesa la salud financiera de la compañía extranjera y se insistió en si este era un socio confiable para UNE. Aún hoy seguimos esperando respuestas claras, objetivas y contundentes por parte del Gerente de EPM y del Presidente de UNE. El Concejo -al menos algunos concejales- también las sigue esperando. A falta de ellas, compartimos el documento Carta a la Junta de EPM, elaborado por el ex miembro de la Junta de EPM, Carlos Guillermo Álvarez, sobre la salud financiera de Millicom, sus posibilidades de insolvencia en los próximos años y la “generación de valor” de Millicom a UNE y al negocio. Así mismo, compartimos dos artículos de prensa de esta semana: ¿Ilegal, inmoral, inadecuado e inconveniente? y UNE-Millicom: un negocio indecente, que sirven para ilustrar sobre lo (por ahora) decidido.

Todo esto nos traslada de nuevo al análisis de la coherencia institucional. ¿Acaso cualquier compra o negocio de EPM no requieren al menos tres cotizaciones? Este símil se hace para preguntarnos: ¿por qué en un negocio donde se ponen en juego más de tres (3) billones de pesos del patrimonio público no se actuó con la misma diligencia y con los mismos parámetros?, ¿dónde estaban y están los organismos de gestión financiera de EPM?, ¿cuánto dinero gastó la empresa para “informar” a la comunidad y a sus trabajadores sobre una decisión tomada?, ¿en este caso no se tenían en cuenta las “políticas” de austeridad en la empresa?, ¿se tuvieron en cuenta los análisis de los técnicos de EPM y UNE, o no los solicitaron? Que nos respondan a la luz del Código de Ética de EPM.

Otro tema en el que se está acompañando desde lo legal (presunta configuración de acoso laboral) y teniendo en cuenta lo planteado por el Código de Ética y la coherencia institucional, es el relacionado con la Subgerente Comercial de Transmisión y Distribución de Energía, Beatriz Castaño. Su caso, que se resume en el proceder no apegado a la ética por parte del señor Bruno Seidel, sobre los cuales la señora Castaño ha formulado interrogantes específicos sobre dicho proceder, sin recibir las respuestas adecuadas, lo que deja de nuevo en entredicho la transparencia en las actuaciones recientes de quienes dirigen la empresa. Un solo hecho ya es de por sí alarmante en una organización del prestigio del Grupo EPM.

Desde SINPRO haremos un riguroso seguimiento y denuncia de todas estas actuaciones incoherentes, que van dejando una sensación, ojalá sea sólo sensación y no una realidad, de corrupción.