
Abril de 2026
Mucho se habla de la situación de posible desabastecimiento de energía eléctrica por la llegada de un Fenómeno como el que pronostican para finales de 2026 y el primer cuatrimestre de 2027.
En 2023, cuando se iniciaba el último evento Niño registrado en el país, se tenían unas condiciones para afrontar la disminución de caudales en los ríos que abastecen las principales centrales hidroeléctricas instaladas en Colombia. Es importante tener como referencia dicho período, puesto que, conforme la información publicada por el Centro Nacional de Despacho, CND, al final de dicho período seco se llegó al nivel más bajo de los embalses de las últimas décadas, un poco por debajo del 28 % del total que se podría tener como reserva en los embalses que se utilizan para generación de electricidad.
Ese porcentaje corresponde a la porción de la energía que se puede almacenar en los embalses del sistema que se encuentra disponible para generar, día a día. Ese mismo porcentaje, a 15 de abril, corresponde al 61,32 %, lo cual, según registros históricos, es relativamente alto para un mes de abril, el cual corresponde a la transición entre verano e invierno en Colombia.
Desde esta perspectiva, existe relativa confianza de muchos en el sector, puesto que, en su opinión, se cuenta con reserva suficiente para afrontar la época de lluvias y la posterior época de sequía que se pronostica por las agencias internacionales, e incluso de Colombia.
Sin embargo, es importante mencionar que, si comparamos con la situación que se presentaba en el Sistema eléctrico para el inicio del Fenómeno de El Niño 2023-2024, debemos partir del análisis de algunas variables, que indican la posibilidad o no de llegar a situaciones de desabastecimiento.
La primera, sobre la cual ya mencionamos el estado actual, el Embalse Agregado, es decir, la capacidad de almacenamiento de los embalses que alimentan a las plantas de generación hidroeléctricas. Otra variable que debe considerarse es la demanda. Para el año 2023, la demanda promedio fue de 219 GWh-día, frente a la del 2025, que fue de 230 GWh-día, es decir, un 5 % adicional.
Suponer que podemos estar “confiados” porque los embalses se encuentran en un nivel alto, genera desconfianza en la atención de la demanda en el mediano plazo, teniendo en cuenta estas dos variables muy importantes para garantizar la confiabilidad: la reserva con la cual cuenta el sistema, cada día menor; y la demanda a ser atendida, cada día más alta, y considerablemente más alta en épocas de bajas hidrologías.
Otro elemento es que el respaldo del sistema que nos brindan las termoeléctricas debe cuantificarse, para cerrar este ejercicio. Si tomamos las plantas térmicas instaladas en el país, y suponemos que pueden generar a plena capacidad durante 24 horas al día, podrían entregar aproximadamente 139 GWh-día de energía. Sin embargo, conforme a las estadísticas, y considerando la disponibilidad de este tipo de plantas, de alrededor del 85 % en períodos secos prolongados, estarían aportando al sistema alrededor de 118 GWh-día.
Finalmente, es importante hablar de los aportes hidrológicos al Sistema, es decir, la cantidad de agua (expresada en unidades de energía que se puede producir con dicha agua) que entra al sistema todos los días. Para ilustrar el tema, es necesario decir que, según nuestros datos históricos de aportes hidrológicos, en abril debería estar entrando al sistema el volumen de agua para producir aproximadamente 221 GWh-día de energía, que es la media histórica de ese mes. Sin embargo, aún en la actualidad, en donde está empezando la fase del Fenómeno del Pacífico de transición entre condiciones de Fenómeno de La Niña y condición neutral, el promedio de aportes hidrológicos de lo corrido del mes está alrededor de 170 GWh-día (76,87% de la media), incluso con días por debajo del 60%, es decir, por debajo de 135 GWh-día. Pero en períodos de sequías extremas, estos aportes pueden bajar a valores promedio entre 70 y 80 GWh-día.
Entonces, además de depender del clima (que los aportes durante el período anterior al inicio del Fenómeno de El Niño sean suficientes para alcanzar el nivel de embalse deseado, debemos contar con un parque de generación térmico en buenas condiciones, con insumos suficientes para generar, de forma que se pueda utilizar la reserva de agua de los embalses en forma adecuada para sortear la sequía que se podría presentar.
La adecuada administración del riesgo, tanto climático como financiero, es la clave para sortear adecuadamente el Fenómeno de El Niño que se avecina. Como se dice coloquialmente, que nos coja confesados, y que la “Confianza” en que estamos “sobrados” porque venimos de épocas de altas hidrologías en las cuales naturalmente el embalse está en buenos niveles de acumulación, no se nos traduzca en desconfianza en el sistema eléctrico, porque lleguemos a una situación no deseada de racionamiento de la demanda.
Notas Relacionadas: