Fronteras visibles en EPM

¿No han sido suficientes ocho meses para superar el mal sabor de la pasada administración de EPM?

Con una nueva reestructuración, la administración actual no solo mantuvo la burocracia sino que consolidó el poder de algunos altos directivos que la administración anterior seleccionó a dedo o en procesos que dejan dudas, y son corresponsables de la pérdida de credibilidad interna y externa. Esos m ismos directivos movidos por un ánimo rentista como si fuese un grupo económico privado puso en jaque las finanzas de EPM y tiró por la borda el rigor técnico de personas que han contribuido al crecimiento y consolidación de EPM como entidad seria, sólida y transparente. Directivos responsables directos del mal clima laboral que se vive en algunas dependencias de la Empresa.

Esta nueva reestructuración, que se suma a las arrojadas por las consultorías contratadas con Mercer y Booz and Company en las que entre 2012 y 2015 se gastaron más de 37.000 millones de pesos, dejan la sensación que solo sirven para justificar el programa Grupo EPM sin Fronteras y mantener a algunos de ese grupo directivo que no conoce la Empresa y su objeto social, que pisotea y arrincona el conocimiento y la experiencia.

Es cierto que toda empresa debe hacer modificaciones estructurales que le permitan moverse en las nuevas realidades, pero también que esos cambios deben ser coherentes y estar orientados a fortalecer y cumplir con su objeto social, soportados en una adecuada gestión del talento humano.

En ese sentido solicitamos a la administración actual de EPM, a la que hemos aplaudido algunas actuaciones que parecen bien intencionadas para remediar los daños recientes, dé claridad frente a algunos interrogantes que han ido quedando en el ambiente, en relación con la nueva reestructuración y los nombramientos de algunos altos directivos.

¿Responde este cambio a las necesidades de EPM para cumplir con su objeto social?

¿Están definidos y claros los procesos, responsabilidades y roles de los nuevos cargos?

¿Con base en qué criterios se selecciona a los altos directivos y a quienes pasan de jefes a profesionales?

¿El disentimiento con la cúpula en cuanto a los negocios y a la pérdida de rigor técnico hacen parte de esos criterios?

¿Cuánto han costado a EPM los cambios de estructura en los últimos años?

¿Sirven las herramientas y planes actuales utilizados por EPM para medir el potencial y el clima organizacional en los jefes?

¿Qué coherencia hay en una empresa que quiere reconocerse como innovadora y transparente con decisiones que degradan a quienes opinan diferente al jefe de turno?

La lista de preguntas podría ser más amplia.

Señor Gerente, tiene usted una oportunidad única e histórica de retomar el rumbo administrativo y social que perdió EPM. Hay que actuar sin temores y con absoluta transparencia -como lo exige su investidura como máxima cabeza de la Empresa-, y tomar decisiones que fortalezcan la institucionalidad y devuelvan la credibilidad general en EPM, y no que favorezcan los intereses de unos pocos. Es menester recordar que EPM es un ente autónomo de naturaleza pública, así fue creado en 1955 y así fue ratificado en 1997 por el Concejo de Medellín.

Junta Directiva SINPRO