La orfandad de UNE

Campanazo para la empresa, para EPM y para su talento humano

El primer campanazo sonó en 2013 cuando 11 concejales, con la bendición del alcalde de Medellín y el gerente de EPM, dejaron abandonado a UNE. Lo consignado en el acta, bajo el nombre de Acuerdo 17, no ha sido más que letra muerta, pues quienes la recibieron en adopción se han esforzado por incumplir todo lo que sobre la pila bautismal se había pactado.

No nos detendremos en las cuestiones de manutención de esta criatura, a la que le han vaciado poco a poco su riqueza; hablaremos de sus órganos y su sangre, que en estas cuestiones de paternidad llamaremos talento humano. Talento humano al que el padre adoptivo, que por cierto busca quedarse con todos sus bienes, lo acosa sin descanso hasta llevarlo a la sin salida.

Así sucedió entre finales de 2014 y principios de 2015 cuando una medición subjetiva de conceptos de actitud y aptitud fue la gran excusa para despedir paulatinamente parte de ese talento humano, con el que no había comunión. Pero el doblar de campanas se hizo más fuerte con el soterrado cambio de condiciones laborales a cerca de 100 trabajadores, a los que se les comenzó a llamar “mandos medios”.  Y faltaba el gran golpe: aunque lo sospechábamos, de forma abrupta el 11 de noviembre la administración de UNE presentó un plan de retiro voluntario, que al analizarlo con reposo, se observa una conjugación de improvisación, irresponsabilidad e irrespeto. Y lo peor es que hay indicios de que esta película continúa…

Basta dar un vistazo para encontrar que primó la reducción de costos, sobre las personas y el conocimiento del negocio; hubo indiferencia con los aspectos tributarios; se actuó con cortoplacismo; se dio una estocada de muerte a la cultura EPM para acentuar la de Tigo, la de actuar sin pensar y sin planear.

El viernes 13 se dio un paso gigante en la destrucción de una empresa, con mayoría de capital público, sin importar que se borrara la huella de gran parte de un talento humano clave, caracterizado por su capacidad de cuestionar, de construir y de velar responsablemente por el buen funcionamiento de la empresa.  Se perdió conocimiento y experiencia… ¡pero eso no les importa!

Se dio un golpe a la viabilidad social de la empresa, destruyendo de paso, trabajo digno y de calidad; se desconoció lo que significa responsabilidad social empresarial, con dos de sus principales actores: la sociedad y los dueños, y se afecta la calidad del servicio para los clientes… ¡pero eso tampoco les importa!

En lo que respecta al bienestar de los trabajadores de UNE y sus familias, solo importaba que se acogiera la mayor cantidad de gente, sin considerar su afectación en materia tributaria, financiera, laboral, familiar, sicológica… una decisión definitiva de vida. No se previó la afectación del clima laboral, el dolor por las ausencias y la insatisfacción de los rechazados; no se pensó en la calidad de los resultados de quienes quedan sobrecargados y con metas difícilmente cumplibles por falta de capacitación en sus nuevas tareas y roles… ¡Esa será una gran excusa de la administración para despedir por no cumplimiento de metas, como argumenta y amenaza permanentemente!

Tras conversar con muchos trabajadores, estamos convencidos de que al plan se hubiera presentado más gente, pero las limitaciones, lo ofrecido y el propio miedo lo impidieron. Están cansados de ese régimen de terror instaurado, del acoso laboral soterrado, de la promoción de una cultura que genera la competencia malsana entre colegas, de una administración desordenada y sin rumbo; en resumen, están cansados de un clima laboral indecente, insensible y abusivo. Lo lamentable es que la actual administración no ve como una alerta que a este plan se haya inscrito cerca del 20% del personal. 

Invitamos a la actual administración de UNE EPM Telecomunicaciones S.A. a reflexionar sobre su actuación en este plan y en otras decisiones laborales, técnicas, financieras, de mercado o negocio que se están tomando:

Los miembros de la Junta Directiva, y especialmente quienes representan los intereses de la ciudad, en cabeza del gerente de EPM, Juan Esteban Calle, deben preguntarse por su responsabilidad y coherencia frente al patrimonio público, al bienestar y desarrollo de los ciudadanos de Medellín, el empleo y su calidad, la prestación de un servicio vital y estratégico para la ciudad.

La administración Millicom debe cuestionarse si es tan adecuado para sus empresas tener una cultura como la que promueve, acerca de qué tan exitoso es pensar sólo en las finanzas.

El Presidente debe pensar sobre sus reales capacidades para liderar una empresa de la magnitud de UNE EPM Telecomunicaciones S.A., sobre sus relaciones e irrespeto para con los trabajadores, sobre su credibilidad al interior de la empresa.

Los responsables de las relaciones laborales deben preguntarse seriamente acerca de su real capacidad para gestionar adecuadamente a las personas, con respeto y confiabilidad, con visión integral considerando las múltiples variables que afectan a las personas que tienen el rol de trabajadores en esta empresa; sobre su coherencia respecto a la importancia que le dan al sindicalismo y a la dignidad del trabajo, pues dicen una cosa en sus discursos y actúan de manera completamente contradictoria.

Una muestra de toda esta incoherencia administrativa es la invitación a una fiesta, a todas luces irrespetuosa con quienes se fueron y con quienes se quedan, es una mofa al dolor personal y al dolor de empresa.

A todos los compañeros que nos dejaron, éxitos en su nuevo ciclo de vida. Esperamos que hayan tomado la decisión más responsable con ustedes mismos y con sus familias. Queremos también ratificarles la continuidad del apoyo que les brindará nuestra organización sindical, como lo hicimos durante estos días y como hemos tratado de hacerlo siempre.

Para quienes no estuvieron afiliados a SINPRO, nuestras puertas están abiertas para darles el soporte que necesiten, ¡Cuenten con nosotros!

Desde SINPRO sentimos que hoy podemos seguir mirando de frente y con la frente en alto a cada uno de nuestros afiliados y a los trabajadores de UNE, porque buscamos todas las posibilidades de apoyo y lo seguiremos haciendo. Reiteramos lo que dijimos hace dos años: “Un camino de mil millas, comienza con un paso”, Benjamín Franklin.