
Agosto de 2026.
El problema de Colombia en servicios públicos no es propiamente de cobertura, sino de recursos para atender la demanda, especialmente en energía y gas.
Editorial.
El agua, el alcantarillado, la energía y el gas son esenciales para cualquier nación. En Colombia estos servicios tienen una cobertura promedio del 90%. En agua, 97,7%; en alcantarillado, 94,8%; en energía eléctrica, 93,1%; en gas, 86,1% y en recolección de residuos sólidos, 86,9%.
Esas cifras, de por sí buenas en América Latina, son superadas por una empresa como EPM con una cobertura del 99,72% en agua potable en Medellín, el Valle de Aburrá, Rionegro y El Retiro; 96,37% en alcantarillado; 99,72% en energía eléctrica; 85,74% en gas natural en Antioquia y 88,90% en el Valle de Aburrá; mientras en aseo hay cobertura total en Medellín, a través de Emvarias. Sin embargo, el problema actual que tiene Colombia no es propiamente de cobertura, sino de recursos para atender la demanda, especialmente en energía y gas.
Advierten los expertos que, ante los retrasos en la entrada de nuevos proyectos y el crecimiento sostenido de la demanda de energía, es cada vez más latente la posibilidad de que el país deba enfrentar un racionamiento energético, el cual se agravaría por la intensidad del fenómeno de El Niño, cuyos efectos amenazan también el abastecimiento del servicio de agua potable. A estas problemáticas se suma la escasez de gas natural, que pone a Colombia entre la espada y la pared, consecuencia de la negativa del gobierno saliente a priorizar la extracción de gas propio, en lugar de exportarlo, encareciendo las tarifas de este servicio.
Ante este panorama, es importante hacer un ejercicio respecto a cómo se vive con servicios públicos domiciliarios y cómo sería un escenario sin ellos.
“No contar con servicios públicos traduce, entre otros, vulnerabilidad sanitaria; propicia una economía de subsistencia y pobreza; desincentiva e impide la industrialización y con ello, relega a las personas a la informalidad”.
Contar con servicios públicos, como los que presta EPM, por ejemplo, además de aportar calidad de vida y salud a los ciudadanos, genera desarrollo, al mejorar las condiciones para empresas, industrias y comercios, y atraer inversión con infraestructura estable; posibilita la valorización predial; y permite un mayor acceso a tecnologías y educación.
En contraste, no contar con servicios públicos traduce, entre otros, vulnerabilidad sanitaria; propicia una economía de subsistencia y pobreza; desincentiva e impide la industrialización y con ello, relega a las personas a la informalidad; y genera degradación ambiental, ante la ausencia de alcantarillado y recolección de basuras.
Este segundo escenario no responde a la imaginación, sino que es una nueva alerta, y un llamado a la reflexión y a la acción, máxime ahora que el país debe enfrentar hasta 2027 el fenómeno de El Niño más intenso en 70 años. Algunas de sus consecuencias: disminución del nivel de los embalses y la puesta en riesgo de la prestación de los servicios de energía eléctrica y gas, situaciones que se podrían traducir en racionamientos y afectación tarifas, entre otros.
A esta situación no se llegó por azar. A pesar del trabajo de las empresas de servicios públicos, en especial las de energía después de la amarga experiencia del apagón de 1992, el saliente gobierno nacional deja una mala herencia: deudas sin pagar por $9,2 billones, retrasos en la entrada de nuevos proyectos e incertidumbre regulatoria que han llevado al sector al límite financiero y operativo.
Ante este escenario general, corresponde a todos -ciudadanos, gremios, empresas, comercio, academia-, contribuir con ideas y hechos que permitan mitigar las consecuencias inmediatas y fortalecer, el sector de los servicios públicos domiciliarios, con los consecuentes beneficios para todo el país.
En el caso de SINPRO, una organización sindical responsable, que conjuga su misión natural de defensa de los trabajadores con la defensa del patrimonio público y el aporte a la sostenibilidad de las empresas, entregamos, como se detalla en esta edición del periódico Conexión, 10 propuestas concretas del sector energético al nuevo gobierno nacional, algunas de las cuales, esperamos, serán tenidas en cuenta, al llegar a manos de una ministra de Minas y Energía con amplio conocimiento y experiencia en el sector.
Visto lo que significan estos servicios y las posibles consecuencias del fenómeno de El Niño, desde SINPRO hacemos una invitación a todos y cada uno de los colombianos, especialmente a los habitantes de Medellín y Antioquia, a dar una nueva muestra de la capacidad de unirnos en un mismo propósito, en este caso, contribuir con el ahorro de los servicios de energía, agua y gas.
