Razones para seguir adelante con Hidroituango

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Hidroituango, para el Sistema Interconectado Nacional, es más que fundamental; su entrada paulatina en operación posibilitará estabilizar el mercado energético del país.

Son innumerables las noticias, opiniones, análisis, debates y vaticinios sobre Hidroituango a partir de la contingencia del proyecto hidroeléctrico, momento desde el cual, con absoluta responsabilidad, EPM puso en marcha todas las acciones y dispuso de los recursos necesarios para proteger la vida de las personas, atender las poblaciones afectadas y reducir los impactos ambientales.

La tarea ahora es recuperar y continuar adelante con la obra, máxime si se tiene en cuenta lo que ésta le aportará en desarrollo y en generación de recursos a Antioquia y a todo el país. Esto debe ser entendido y asumido como prioridad, no solo para EPM sino para todos los actores que se beneficiarán directamente del proyecto: los propios ciudadanos, la Sociedad Hidroituango, la Gobernación de Antioquia, los municipios de las áreas de influencia y la Nación, en cuyas manos, a través de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), está la clave para retomar los trabajos de cara a ese propósito.

Equilibrio

Tras superar la parte más compleja de la contingencia de Hidroituango, urge tomar la mejor decisión con respecto al proyecto, poniendo sobre la balanza todos sus componentes: social, ambiental, energético y financiero. No se puede dejar de lado que cada uno de esos componentes ha sido afectado, pero la tarea debe ser seguir adelante; de no hacerlo, además de poner en riesgo la pérdida de la inversión, de algo más de $11 billones destinados a la obra, y aún de los sobrecostos generados, es necesario pensar en los recursos que se necesitarían para desmontar el proyecto. Adicionalmente es claro que, de no continuar con las obras, se afectarían tanto el sistema energético nacional como las finanzas actuales y futuras de EPM, Medellín, Antioquia, la Nación y los 12 municipios del área de influencia. Eso sin contar el impacto ambiental en el hipotético caso de un desmonte.


Energía para el país

De levantarse lo más pronto posible las restricciones impuestas por la ANLA para continuar con las obras de construcción, se espera que en 2021 la central hidroeléctrica Ituango comience a generar los primeros Megavatios (MW) para el Sistema Interconectado Nacional.

En Colombia hay 27 proyectos hidroeléctricos vigentes, los cuales están ubicados en varios departamentos: Antioquia (7), Santanderes (4), Chocó (3), Caldas (3), Tolima (3), Risaralda (2), Cauca (2) y Boyacá (1).

 “Entre Chivor, Hidrosogamoso y El Quimbo se obtienen en suma 2.219 MW, cifra por debajo de los 2.400 MW que generará Hidroituango...”

Entre Chivor (1.000 MW), Hidrosogamoso (819 MW) y El Quimbo (400 MW) se obtienen en suma 2.219 MW, cifra por debajo de los 2.400 MW que generará Hidroituango una vez esté al cien por ciento de su capacidad, con lo que aportará el 17% al Sistema Interconectado. El otro gran proyecto, El Guavio, genera 1.240 MW, un poco más de la mitad de Hidroituango.

Esas solas cifras dan cuenta de lo que significa el proyecto para el país, que, si bien hoy no está en riesgo de sufrir un apagón, con la demanda proyectada a 2022 sí requiere de la entrada en operación de Hidroituango y fortalecer de paso la necesaria diversificación de las fuentes de energía. Un dato: en la última subasta de energía predominó la oferta de las centrales de generación térmicas (27 de 36 propuestas).

Recursos para inversión social

Los informes de gestión de las últimas dos administraciones de cada uno de los 12 municipios del área de influencia de las obras de Hidroituango se vieron fortalecidas con las inversiones que el proyecto les dejó en vías, vivienda, infraestructura para educación, deporte y cultura, servicios públicos, proyectos productivos y más de 25.000 empleos entre directos e indirectos, balances que probablemente no se hubiesen podido incluir en sus informes sin los recursos provenientes de la obra.

Cuando Hidroituango esté operando con toda su capacidad, se prevé que sus ventas podrían ser de hasta $7 billones anuales, que deberán destinarse, entre otros, a la operación, al pago de las entidades crediticias y de impuestos a los municipios, a las corporaciones autónomas regionales y a la Nación. Esto, en resumen, quiere decir que las administraciones de Briceño, Buriticá, Ituango, Liborina, Olaya, Peque, Sabanalarga, San Andrés de Cuerquia, Santafé de Antioquia, Toledo, Valdivia y Yarumal tendrán garantizados a futuro muchos más recursos para inversión social.

Lo anterior no es un dato menor si se tienen en cuenta, además, que EPM es el segundo mayor contribuyente del país, después de Ecopetrol. En 2018 EPM pagó $516.000 millones en impuestos a la Nación y poco más de $74.000 millones a 53 municipios de las subregiones de Antioquia y a las corporaciones autónomas, por concepto de transferencias del sector eléctrico y uso del agua. Y a esas cifras se les deben sumar las transferencias que la empresa le hace cada año a su dueño, el Municipio de Medellín, que en 2019 serán de $1,3 billones para inversión social. Esos números y destinos, por sí solos, justifican que todo el país y sus instituciones brinden su apoyo al proyecto.

Potencial turístico

La represa de Guatapé, La Fe y Piedras Blancas en el oriente de Antioquia y el embalse del lago Calima en el Valle del Cauca, son algunos de muchos ejemplos palpables de lo que significa el aprovechamiento de la industria turística alrededor de este tipo de obras, lo que trae consigo generación de empleo y de recursos para los municipios.

Esos potenciales turísticos son otros de los grandes beneficios que podrán aprovechar los municipios del área de influencia de Hidroituango y de otras poblaciones cercanas, privilegiadas de por sí por una bella geografía con climas diversos. Es importante tener en cuenta que el turismo en Colombia representa poco más del 4% del Producto Interno Bruto del país.

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