Trabajo decente y calidad del empleo

cabezote EPM

Los trabajadores de EPM y UNE, en general, laboramos bajo condiciones de trabajo decente; además de contar con las garantías mínimas de ley, tenemos la posibilidad de acceder a otros beneficios que aportan a su calidad de vida y a la de sus familias. Ese estado, lamentablemente, no aplica para la gran mayoría de los trabajadores colombianos.

Previo a la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores es importante una reflexión sobre el tema. A marzo, según el DANE, la tasa de desempleo para las principales 13 ciudades fue de 9,7%; para las cabeceras, del 10.6%; y para los centros poblados y rural disperso, del 6,5%. Entre esas estadísticas destaca una: la tasa de desempleo del 12,1% en Medellín y el Valle de Aburrá. Ese dato asusta y desconcierta por tratarse de la sede de grandes grupos empresariales públicos y privados, incluido EPM, que aporta al Municipio, vía transferencia de utilidades, poco más del 25% del presupuesto anual de la ciudad.

Volviendo al país, dos grupos poblacionales son los más perjudicados: los jóvenes y las mujeres. La tasa de desempleo juvenil (18 a 24 años) es del 16.4% mientras el de las mujeres está en 12.5%, cinco puntos arriba a la de los hombres (datos a cierre de 2016). Es hora de que la institucionalidad establezca verdaderas políticas públicas de empleo dirigidas de manera particular a estos dos grupos, propósito al que deberíamos unirnos todos los gremios: económicos, sociales y sindicales.

Si bien la tasa de desempleo es preocupante, máxime que esa medición se hace con variables que incluyen como empleo algunas actividades mínimas de trabajo, la de informalidad aterra: 56.5%, pues los trabajadores informales no tienen garantías de trabajo decente, principal herramienta para combatir los mayores obstáculos para el desarrollo.

A esto se suma el cambio en los esquemas de contratación. Cada vez es más común la contratación por prestación de servicios. Mientras haya un contrato vigente el contratista tendrá la capacidad de pagar su seguridad social, lo que no sucede en los tiempos muertos entre una contratación y otra. Este panorama nos lleva a pensar en la precarización laboral, que no solo es dañina para los trabajadores sino que empeora la situación del régimen pensional; la ecuación es simple: si no hay cotizantes, no hay forma de pagar las pensiones a quienes han cumplido con sus obligaciones a lo largo de su vida laboral.

Aunque iniciamos hablando de las condiciones de empleo de los trabajadores de EPM y UNE; no obstante, acontecimientos recientes parecen querer cambiar las condiciones, para mal. Nos referimos al caso especifico de los trabajadores de UNE, cuyas condiciones han sido socavadas de forma sistemática desde 2013 tras la llamada fusión con Millicom, hasta épocas recientes, incluido el paso en octubre de 601 trabajadores a prestar sus servicios a la empresa través de Huawei, en una jugada que no ha podido ser explicada claramente por la empresa, en referencia a una supuesta sustitución patronal.

De este capítulo se desprende la negociación, hasta ahora no iniciada, entre SINPRO y UNE, ante la negativa de la administración de la empresa de incluir a esos trabajadores. Desde SINPRO, donde defendemos el interés colectivo, hemos buscado acercamientos y la intervención del Ministerio del Trabajo, en procura de una pronta solución para todos nuestros afiliados.

El tema del desempleo nacional y el caso UNE, nos invita a pensar sobre la urgencia de que surjan cada vez más voces en defensa de la generación de trabajo decente porque es la única manera de contrarrestar la pobreza y la desigualdad; y, de igual forma, fortalecer el sistema pensional, que garantice su verdadero disfrute. Quisiéramos que este 1° de mayo, cada uno de nosotros hiciera su propia reflexión sobre estos temas.

Junta Directiva SINPRO